Hay una película americana que está teniendo un éxito publicitario y comercial impresionante. Se llama “In time”. “A tiempo”, sería la traducción castellana más acertada. Sin revelar la trama para aquéllos que todavía no la habéis visto, se trata de una ciudad organizada alrededor del tiempo. Los hombres y las mujeres tienen marcado en sus brazos el tiempo de vida el cual se va agotando. No existe el dinero. Sólo el tiempo. Las compras son realizadas descontando el tiempo de vida del brazo. Incluso hay un banco del tiempo y la ciudad se estructura en barrios, los cuáles como es suponer hay algunos que pueden conseguir más tiempo de vida que otros. Y así surgen las mafias.
Las lecturas de este domingo III del tiempo ordinario presentan un problema que ha preocupado siempre desde los más antiguos a la humanidad: la cuestión del tiempo, el tiempo, a tiempo. La pregunta es: ¿ a tiempo? o ¿fuera de tiempo?. In time? o Time out? En este domingo la propuesta es vivir “a tiempo”, la oportunidad, el momento oportuno, la ocasión. ¿Para qué? Para adentrarse en el Reino y el Reino es Cristo, y es Buena Noticia sin que sea una Eufórica Noticia. Buena Noticia es el mensaje bueno de quien a hecho eso que dice: Cristo, donación del Padre, dándose cumplimiento a su mensaje de humanidad.
Primer punto: el tiempo es la oportunidad de lo posible. El cumplimiento de la promesa y del tiempo. Y lo primero que nos preguntamos en este domingo es: ¿de qué se trata el cumplimiento? Cumplir una cosa es llenar una realidad vacía, ausente de alguna cosa, para que sea plena y obteniendo así su finalidad. Un ejemplo: cumplir un trabajo. Con un trabajo yo estoy llenando una realidad vacía de ese servicio y llenándola con este servicio aunque sea pagado, la persona se realiza. En España sabemos almenos, que la crisis ha aumentado los parados, y esto provoca fracasos de tanta gente con estudios y sin ellos, y no se ve realizada. Es un ejemplo para comprender qué es el cumplimiento: llenar una realidad vacía, y así dándole un sentido y obteniendo la finalidad para la cual se llena. Si lleno un vaso de agua, se obtiene la finalidad para la cuál es creado el “objeto” vaso: para que sea llenado.
La realidad, nuestra historia, nuestro día a día, está llamada a ser “llenada” del Reino para humanizar lo que Dios en Jesús Cristo nos ha venido a decir y a hacer. Y así dar sentido a la historia y al hombre: creados para servir y amar. Protagonistas de la historia y no simples espectadores. Protagonistas de nuestro día, de lo que vemos y de lo que oímos, de lo que decimos y de lo que hacemos. Por eso, el tiempo se ha cumplido. No un tiempo de una hora o de un segundo en concreto. No es el tiempo del reloj sino más bien “el momento oportuno” se cumple, la posibilidad del Reino se puede dar, se puede construir. No es una ilusión mágica. Es real. La vida debe ser “llenada” del Reino, debe ser empapada del Evangelio, de la Buena Noticia y no olvidemos que así comienza el evangelio de Marcos: Buena Noticia de Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios (Mc 1, 1). Así, cuando decimos que la vida debe ser rellenada del Evangelio estamos diciendo no sólo de unos valores sino de una persona: nuestra vida “llenada” de Jesús, el Cristo.
De esta manera, reconocemos nuestra sed de Él, nuestro vacío para que sea llenado por Él. Un decálogo de 10 vacíos podrían ser:
1. Vacío de libertad y de responsabilidad
2. Vacío de razón
3. Vacío de humanidad
4. Vacío de sentido
5. Vacío de realidad
6. Vacío del prójimo
7. Vacío de posibilidad
8. Vacío de transformación
9. Vacío de pasión
10. Vacío de resurrección
Segundo punto: el Reino está cerca, el Reino está entre vosotros, y el Reino es Cristo y lo que se desprende de Él. Elegirlo a Él es elegir una opción de vida por el Reino, de una cierta manera, profundamente y para siempre. Es así que llegamos a nuestro tercer punto, la conversión: el cambio hacia lo profundo porque lo elegimos a Él, a su manera.
Tercer punto: la conversión. El libro de Jonás es sugerente en este sentido. Nínive está llamada a “levantarse” (signo de la resurrección), a transformarse, a no dejarse resignar. Nínive es la contra-figura de Sodoma y Gomorra. Mientras Sodoma y Gomorra se ve convertida en cenizas por toda su inhumanidad, Nínive se transforma, se convierte, cambia, cree en la posibilidad de la promesa.
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