10.9.11

CUANDO EL PERDON NO SIGUE LA LOGICA DEL MERCADO

¿Qué es el perdón sino amar? Es ese amor real, encarnado. El otro día fui a ver la película de Almodóvar “La piel que habito”, la piel de la mentira y el resultado de los experimentos de un joven médico loco, sin rumbo. Ella le promete no irse nunca pero no perdona, le miente y lo asesina. El perdón es la locura de amar. Pone lo más profundo de nuestras entrañas. Pone todo nuestro corazón, toda nuestra persona porque toca lo herido que nos ha provocado la ofensa. Por eso, nos cuesta no tanto sino tantísimo, ese superlativo del amor.


La liturgia de este domingo nos propone entrar, ir entrando, piano piano, lentamente, en la lógica de la relación y no del mercado.

El mercado

Todos estamos inmersos en esta lógica, nos demos cuenta o no. Y no hay que tildarla moralmente de mala.¡No!. Sino ser conscientes de ella. Envueltos en el cambio, en los cotilleos y en la curiosidad destructiva.

Poner algo en un muro de Facebook “estoy aquí o estoy allá” puede suponer algo más que informar a todos tus amigos. Es esperar que alguien te dé una respuesta con un comentario o un “me gusta”. De nuestro comentario, de nuestra frase o foto colgada esperamos que alguien reaccione para satisfacer lo más primario de nosotros. Es la lógica del mercado. Esperar a que el otro me responda. Y esto no sólo se mueve en twitter, Facebook o algún chat sino también se inserta lentamente en nuestro tipo de ver la relaciones familiares y sociales. Y no diría en nuestra imagen de Dios, que lo acabamos haciendo un ídolo o un objeto a nuestro propio interés según si nos responde o no.

Por eso, ante el perdón en la lógica del mercado creemos que perdonamos pero no olvidamos como dice el dicho popular pero, en realidad, ni perdonamos ni amamos. Somos corteses o somos políticamente correctos para no dar habladurías.

La relación

La sabiduría de la primera de la lectura y de San Pablo en su carta a los romanos nos conduce a la misma lógica proclamada en el evangelio: entrar en la difícil pero imposible tarea de la lógica de la relación enraizada en el perdón, el amor más extremo. Una relación en que el otro incluso en su ofensa no es digno de nuestro juicio precipitado. Ese juicio demoledor de anularle de nuestras vidas, ese juicio que desplaza al otro como un cero a la izquierda. ¿Por qué? Porque nosotros mismos hemos sido amados en el perdón del mismo Dios en Jesucristo, porque en Cristo, esos brazos extendidos sin extremo son donadores de misericordia. Y como dijo Caterina de Siena: “la misericordia es la perla de la misma justicia”. La respuesta al mal con el bien. Yo me he sentido amado por Él, ¿por qué entonces responder yo al mal con el mal? Difícil pero no imposible. Creer en esta lógica es tener la esperanza de caminar en la lógica del perdón, del amar. Por esos vivimos para el Señor y morimos para el Señor. Una vida dedicada a esta lógica, a este deseo al menos de desear esta lógica, nuestra salvación. Una relación optada por Jesús. Os dejo con la palabras de la Madre Teresa, palabras que resuenan en la lógica de quien perdona y ama. Tantas veces como sea posible. ¿Por qué probar como los fariseos a saber cuántas veces? El perdón no es mercado, no es cambio a cambio. No es un punto del Ibex. Es relación. Es sabiduría. Es profundidad. Es ir más allá de resistencias seas las que sean.

Jesús es la palabra que nos habla,

Jesús es la verdad que se nos dice,

Jesús es el camino a recorrer,

la luz que se enciende, la vida para ser vivida.

Jesús es el amor de ser amado,

Jesús es la alegría de compartir,

es el sacrificio que se ofrece,

la Paz que se ha dado, el Pan de vida.

Jesús es el hambre de ser alimentado,

es la sed de ser saciados,

Jesús es el desnudo que vestido,

es hogar.

Jesús es el enfermo para ser sanado,

es la soledad para ser amada.

Jesús es el ciego que lo llevó,

Jesús es el marginado

es el lisiado que camina con Él,

el prisionero que le visitarán,

el viejo para ser servido.

Jesús es el deseado ser querido,

Jesús es el leproso al cual se le lava,

es el mendigo a darle una sonrisa,

El drogadicto para ser amigo de él,

la prostituta para eliminar el peligro,

y ser amigo de ella en Cristo.

Jesús es mi Dios y mi Esposo

Jesús es mi vida y mi único amor

Jesús es mi todo en todo

Es mi todo, en Jesús todo.

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